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viernes, 3 de marzo de 2017

"NAISSOVIBE" de ALAIN GIROUX. NUEVA INCORPORACION,




Naissovibe-048-2015. Con la venta esta misma semana de esta obra de 183x122 cm. de la serie "Naissovibe", por una nada despreciable cifra, os presentamos a nuestra nueva incorporación canadiense, de Montreal, Alain Giroux.


Lienzos de diferentes tamaños y pintura acrílica, muchos botes, muchos colores y alguna brocha o pincel; con estos simples materiales nos presenta este artista americano, en Portugal, España y la Europa cercana a nosotros, su colección de pinturas "Naissovibe". Este es ya el tercer año que el artista se atreve con esta serie, serie que el artista no quiere poner muchos apellidos y prefiere que simplemente le llamenos pintura "abstracta".

En principio vamos a contar aquí con 20 obras en 4 tamaños diferentes que espero podamos disfrutar en muchas galerías, muchas exposiciones y todas acaben en algunas viviendas colgadas de las paredes y que las personas podamos disfrutar de sus colores y sus formas.



Alain se presenta a sí mismo de la siguiente manera: "Soy un artista multidisciplinar de Montreal (Canada) y mi trabajo diario discurre entre la pintura, la música electrónica y el diseño gráfico. He creado estas pinturas de una manera autodidacta usando simplemente acrílicos y lienzos y creando mi propia técnica. Estoy fascinado con los sentimientos y emociones que vibran dentro de cada uno de nosotros y encuentro que las pinturas abstractas definen bien la simplicidad y complejidad de esta exploración interior.

Mi enfoque consiste en crear arte con diferentes paletas de colores para ver cómo me siento personalmente con cada pieza, así como para compartirlas con otras personas y ver cómo se sienten ellas también. Normalmente ambas partes podemos conectar con la obra, sentimos fuertes conexiones con ella y tratamos de explicar con palabras esos sentimientos y esas emociones.

Todas mis obras de arte tienen distintas vibraciones, llenas de texturas y paisajes y representadas de una manera muy colorida".

No intentéis buscar el significado de la palabra "Naissovibe", no la vais a encontrar. Quizá si vais conociendo al artista cada vez más y sintiendo sus pinturas, todas esas vibraciones y emociones, logréis saber de dónde viene; Naissovibe es una palabra inventada por el propio artista.






EXPOSICION "EPIFANIA" de MASTUSET en DONOSTI

Desde ayer a las 19.30 y hasta el próximo día 18 de marzo, la magnífica galería VetusArt de Donosti, acoge la primera exposición en territorio nacional de la serie "Epifanía" del artista catalán Mastuset.



VETUSART (Hernani, 21 - Donostiaofrece a sus clientes un entorno distinguido y moderno. Un espacio atemporal donde manifestar que, con buen gusto y criterio de selección, las mejores piezas antiguas fusionan bellamente con obra actual y espacios vanguardistas. VETUS es un nuevo ambiente de arte en Donosti donde conectan vanguardia y antigüedad. Profesionalidad, discreción, vanguardia, gusto y lujo son los principios que mejor definen a esta galería. Siempre abiertos a cualquier propuesta por parte de artistas y particulares.





Mastuset (Linyola, 1954) es conocido por sus pinturas de cierto carácter escultórico y su técnica de óleo sobre cobre. Su obra adquiere una fuerza especial a través de la experimentación de los materiales. Planchas de cobre, lonas de grandes dimensiones, pintura al óleo ó esmalte metálico, podemos encontrar en sus obras. Mastuset sigue profundizando en el tema espiritual, inspirándose muchas veces en el concepto de la emanación creadora de Plotino.
“Epifanía” es una serie de fotografías únicas que surgen de la comunión del artista Mastuset con la naturaleza salvaje de Nueva Zelanda, el siempre poderoso mar, la fuerza del viento y una arena muy especial de una de sus numerosas playas. Las obras son únicas, sin copias ni series, una colección de fotografías en 3 tamaños distintas a otras fotografías que podemos ver. Todas ellas montadas a capricho por el propio artista en metacrilato y con bastidor de aluminio.
Las fotos, realizadas en una playa de Nueva Zelanda, son movimiento pero, sobre todo, son una muestra de la inmanencia divina y de su manifestación. Mastuset se presenta a sí mismo a través de esta obra con una rotundidad humilde que se plasma en obras que toman la apariencia de una pintura abstracta y que son el resultado de la entrega en el proceso de fotografiar el instante dibujado en la arena. Las obras vibran con energía al tiempo que representan el sonido ordenado, armonioso, capaz de evocar la perfección de la creación, su riqueza infinita de posibilidades, de transformaciones aparentemente aleatorias y caóticas y, sin embargo, perfectas en su diseño. Representaciones que se revelan como un desgarro en el tejido de la verdad.
El artista nos lo narra así: “En una playa de New Zealand, sólo en una y te garantizo que he visto más del 80% de las playas, pude comprobar que la arena y el mar hacían unas formas que me recordaban en cierto modo, a mis pinturas. Me sorprendió de tal modo que me puse a “jugar” con la arena. Vi como las olas del mar hacían y deshacían maravillosas imágenes, algo realmente increíble. Descubrí que poniendo algo de mi parte y junto con el mar, la arena y el azar, se producían unas obras efímeras que debía de capturarlas con mucha rapidez porque la duración de la mismas era de segundos y además jamás se volverían a repetir. Así me puse a capturarlas fotográficamente. El resultado unas mil fotos de las cuales más de trescientas son fantásticas, verdaderas obras de arte.”
Esta colección ya ha visto su presentación en sociedad en Italia, en Nápoles, en el museo de Arte Contemporáneo CAM Casoria, así como en Art-Innsbruck. Ahora podemos disfrutar de ella en VETUS hasta el día 18, de lunes a sábado de 10.30 a 13.30 y de 16.00 a 20.00.



Ayer durante la inauguración nos acercamos a Mastuset y le hicimos unas preguntas sobre la exposición y su obra:
- ¿Qué es lo que vemos en tu serie de fotografías?
R - "Vemos un destello de la inteligencia Cósmica, una pequeña señal, una revelación... yo prefiero llamarle Epifanía. vemos un universo oculto ante nuestros ojos y que se nos revela."

P - ¿Dónde han sido realizadas?

R - "En una playa de Nueva Zelanda, en una playa desértica, de difícil acceso, de una belleza singular. He realizado dos viajes a Nueva Zelanda, con una permanencia de cuatro meses, he recorrido la mayor parte de su geografía y el primer año que pisé esta playa ya me emocionó, quedé preso de su belleza única, con un cielo inmenso. El segundo año tuve la necesidad de volver a ver y de sentir esa playa, fue entonces, quizá como compensación de mi vuelta, que se me reveló en su plenitud. El mar, la brisa y la arena me mostraron unas imágenes muy especiales y parecía que querían llamar mi atención, parecían decirme "juega con nosotros" y sí, me puse a jugar. Aparecían y desaparecían imágenes en cuestión de segundos. Pensé que aquella Epifanía tenía que mostrarla, que tenía que compartirla".

P - El viaje tenía como propósito expreso....

R - "No hago viajes fotográficos, amo la naturaleza y procuro ir a sitios donde aún se pueda contemplar con el máximo esplendor. Nueva Zelanda es maravillosa".

P - ¿A qué hace referencia el título de la serie y de las obras?


R - "Epifanía es el nombre más adecuado que he encontrado y el que más se ajusta a estas imágenes, es la revelación de la Divinidad Creadora, de una inteligencia cósmica que nos desborda y que somos incapaces de comprender. Vivimos sumergidos en la tecnología y la ciencia, parece que no hay espacio para la Divinidad, hay dos lecturas de la creación,  por un lado nos encontramos los que dicen que todo es por un cúmulo de coincidencias, por el azar, la casualidad, no hay espacio para la Divinidad Creadora. En el otro lado nos encontramos los que creemos en una voluntad, en una inteligencia Creadora, en definitiva en algo que no podemos comprender pero que la intuimos. Nos encontramos en una sociedad en la que hay demasiados prejuicios sobre creer en un Creador".

P - Esta exposición ha sido ya presentada en Italia y en Austria, háblanos de su acogida.

R - "Sí, esta exposición ha sido presentada en Nápoles en el Museo de Arte Contemporáneo de Casoria y en Innsbruck y si tuviera que definir su acogida en una sola palabra diría incredulidad. Es difícil de creer que estas bellas imágenes se hayan producido solas, sin manipulación alguna y que sean tan diferentes, en composición, tonos de color, en profundidad, en  relieves... Estamos acostumbrados a que todo ha de pasar por el Photoshop. Una vez aceptado que el artista sólo ha captado el momento mágico y fugaz, las expresiones que siguen son las de maravillosas, fantásticas, wow.... Me he sentido muy emocionado de ver la reacción de la gente. También he de decir que las ventas fueron buenas, les gusta la idea de poder tener en exclusiva la imagen de un momento mágico que ya no volverá a producirse. Solo he realizado una copia por imagen, quiero que sea irrepetible como el instante en que se produjo".

P - ¿Habrá una segunda parte de esta serie?

R - "Espero volver a Nueva Zelanda este invierno y volver a esta playa para captar nuevas imágenes y poder mostrarlas. He de decir que no siempre sucede, había días que no aparecían las imágenes, es todo muy sorprendente".

P - ¿En qué estas trabajando ahora?

R - "Tengo la mente ocupada en este proyecto y en poder mostrarlo en diferentes lugares, en este momento se está cerrando una exposición en Finlandia. No quiero empezar algo nuevo que me apartaría de este proyecto".



domingo, 8 de enero de 2017

FRANCIS BACON DICE ADIÓS A BILBAO por Almudena Blanco

FRANCIS BACON DICE ADIÓS A BILBAO (Almudena Blanco)

El Museo Guggenheim de Bilbao da la bienvenida al nuevo año despidiendo una de sus
exposiciones más potentes de los últimos tiempos. La muestra Francis Bacon: de Picasso a Velázquez, resulta ser una revisión extraordinaria de la obra del artista irlandés, Francis Bacon (Dublín 1909 – Madrid 1992), sustentada en la estrecha relación que siempre existió entre el pintor y nuestro país.

Su fascinación por Picasso, Velázquez y Madrid son elementos bien conocidos para todos
aquellos que amamos su obra. Y al menos en los dos primeros casos, la exposición que se cierra este próximo día 8 de enero en Bilbao logra poner este hecho de manifiesto. La muestra cuenta con unas cincuenta obras de Bacon a las que hay que unir una treintena de cuadros de otros artistas clásicos que influyeron en su devenir creativo. Bajo las salas cubiertas de titanio del más emblemático edificio de Bilbao, obras de Pablo Picasso, Georges Braque y el mismísimo Diego Velázquez nos invitan a reflexionar sobre la evolución y los fundamentos de Bacon.




Considerado uno de los artistas más revelantes y carismáticos del siglo XX, la exposición revisa toda su vida lo que nos permite intuir los momentos más amables y también los menos dulces en la existencia del creador. La década de los setenta se nos revela como la más colorista en la trayectoria de Bacon. Cuadros de fondo rosado, verde menta y azul turquesa nos invitan desde la sala dedicada a este periodo a respirar dulzura y coger aire para afrontar la magnificencia pero también la oscuridad que se evidencia en la mayor parte de la exposición. El sufrimiento, la autotortura existencial del individuo, la alusión a lo animal por encima de lo humano, la descripción sintética de los espacios y su recreación en lo visceral y profundo, son algunas de las principales señas de identidad de su producción artística, una producción artística prolífica y brillante.




En un ejercicio didáctico muy bien elaborado, la exposición planteada por el Museo Guggenheim muestra cómo el irlandés alcanza su madurez pictórica en la cuarentena y cómo desde entonces incide una y otra vez y sin descanso en la investigación de lo humano en movimiento. Sus figuras giradas en una acción retorcida y netamente presente en el instante, representan una vuelta de tuerca brillante a la multiperspectiva heredada del cubismo. Siempre ubicadas en habitaciones vacías, el pintor reflexiona sobre lo humano dentro de espacios someros, creados por el hombre y desprovistos de cualquier latido natural.

El irlandés estuvo casi obsesionado con la pintura del Papa Inocencio X de Velázquez. Llegó a efectuar hasta cincuenta versiones de esta obra, dos de las cuales están incluidas en la muestra.




Bacon, además de admirar a Velázquez por su implicación con la técnica pictórica, recoge los tintes sarcásticos y oscuros que desprenden las obras del genio sevillano menos cortesanamente correctas. Bajo los techos del Museo Guggenheim de Bilbao duerme desde el pasado 30 de septiembre la pintura de Don Sebastián de Mora (1645) de Velázquez, quien es retratado por el maestro andaluz con el respeto que se profesaría a un monarca a pesar de ser en realidad, y únicamente, el bufón de la corte real. Servicial, sometido, obligado, pero también libre en el espacio sin forma en el que Velázquez lo ubica, como Bacon hace con sus figuras, y desde el que nos dice con su mirada directa y profunda que él es, fundamentalmente y sobre todas las cosas, un hombre.

El museo está repleto estos días. Es difícil pasar de largo por delante de esta exposición cuando ya el olor a su final inunda los alrededores del edificio de Frank Gehry.

jueves, 28 de julio de 2016

LOUISE BOURGEOIS by ALMUDENA BLANCO

A colación de que seguimos teniendo aquí en Bilbao la exposición de esta artista, os copio el acercamiento a esta artista por parte de Almudena Blanco.

LOUISE BOURGEOIS
Louise Bourgeois passed away at the age of 98 years in May of 2010 and she kept on working until one week before that happened. This small detail is an extraordinary example of how this bright and genuine woman conceived and experienced art expression like: it was the basic vehicle for her to get through the emotional rapids of life, and also death.
Bourgeois belongs to that category of artists for whom art creation becomes that only possible way of safely getting through daily life. In her case, particularly, the creative practice becomes that second opportunity for her to process the unapproachable, and as a result of that her art pieces ooze a very characteristic type of emotionality: one that reveals in the surface the roughness derived from confronting the uncomfortable, but which does have its origin in the sensitive delicacy of whom was not able to deal with the toughness of the first shove.
Marked by a traumatic childhood, Bourgeois’ work was hardly influenced and based in the deep, strong and non-processed emotions that her father’s tyranny and the presence of his mistress in the family home during 10 years caused to her. As she repeatedly manifested during her life, she never achieved to resolve her childhood experience of male-female relationships and those experiences, and the emotions derived from them, became the foundation where her creative spirit emerged from: the subject of her subsequent life as a sculptor.
In The Destruction of the Father (1974) she explores the exasperation and terrifying feelings present in the memories about her father; through her famous series of Spiders, begun in the late 90s, she deepens in the image of her mother and the relationship with her; in Fillette (1968) she reflects on men fragility and the protection needed by what she names as “male delicacy”. At this respect her role as wife, mother and, essentially, woman, is in detail confronted. Even her Insomnia Drawings are an extraordinary exemplification of how art was present in every instant of Bourgeois’ life needed of assimilation or confrontation.
These pieces turn to be the final product of a process defined by the understanding, assimilation and transformation of the emotions pervading her life. This is the way she used her practice for and, as a reflection of that, process and the product of that process itself are the relevant elements of her artistic expression.
As Bourgeois said, the medium was secondary to her: “the wish to say something antedates the material”. This does not mean that materials were not important to her, but that this element in the global scenario of her creation was, clearly, in a secondary screen.
While during the 60s and 70s other contemporary artists were exploring the possibilities of new materials in fine arts, Bourgeois was devoted to trace her own path in a very much personal, individual, and even independent way. In 1967 Bourgeois started to make trips to Italy with the purpose of deepening in the use of marble and bronze.

She did try the use of, for example, latex as in Fillette (1968) and, later in her career, once she may have felt less pressure to prove herself, she did use sewing as a medium for making sculpture as in Seven in Bed (2001) or Couple (2001). But in essence, Bourgeois swam against the tide in terms of the use of materials. Durable elements became the base her sculptures were made of and, essentially, her own personal discovery was once again the core of her work, unlike the playing-with-materials tendencies of many of the twentieth century avant- gardes.
It is actually not easy, and maybe not even possible, to classify Bourgeois’ work as belonging to a concrete tendency or art movement.
This French artist moved to the United States when she was 27 years old and confronted since then the sort of collage represented by the collection of art movements placed from the end of the 40s onwards. Bourgeois’ eyes witnessed, among others, Surrealism, Abstract Expressionism, Pop Art, Minimalism, Post Minimalism, New Realism and Postmodernism.
While other artists were exploring the last consequences of these new tendencies in art, Bourgeois was, once again, focused in the study of her own emotions and circumstances which basically is equivalent to say she chose confronting universal and basic feelings versus diving in the possibilities of the new art movements. This may be one of the causes why Bourgeois’ work was pretty much invisible until the “Louise Bourgeois Retrospective” exhibition at the Guggenheim Museum of New York in 1982. She was not interested in working on what was tendency at every different decade. She was focused on the work of what was important and relevant in her life. Even this could not prevent this artist to become an icon for the feminist movement or a determinant artistic reference during the 80s. The postmodern artistic climate lived by that decade was one in which the personal and narrative were seen as important elements in art practice and Bourgeois, by then in her seventies, finally spoke out.
From this period onwards Bourgeois’ work primarily manifests itself in a bunch of different installations that talk about passages of her life. Her work becomes, if possible, more narrative and specific about the moments of her life that are being represented. Belong to this period her Cell series (1989-93), the Red Room (1994) or the Passage Dangereux (1997), among others.
Bourgeois expressed in many occasions that it was really anger what made her work, pointing out that making sculptures was her way to transform ugliness in love.
A very prolific artist, responsible of having made some of the more relevant pieces of the last 100 years, Bourgeois most important contribution has been, however, her example of coherence with her inherent natural necessity of working as an artist.
In Bourgeois’ own words, art is a guaranty of sanity. In my words, her work is a mirror of honesty and also help to sanity for the rest of us. 

miércoles, 20 de julio de 2016

"EPIFANIA" MASTUSET

“Epifanía” es una serie de fotografías únicas que surgen de la comunión del artista Mastuset con  la naturaleza salvaje de Nueva Zelanda, el siempre poderoso mar, la fuerza del viento y una arena muy especial de una de sus numerosas playas. Las obras son únicas, sin copias ni series, con certificado de autenticidad firmado por el autor. Aquí os presentamos una colección de 22 fotografías en 3 tamaños, 10 obras de 40x60, otras 8 de 70x100 y 4 más de 92x140. Todas ellas montadas a capricho por el propio artista en metacrilato y con bastidor de aluminio. Un lujo que mucha gente querrá poseer.

El artista nos lo narra así: “En una playa de New Zealand, sólo en una y te garantizo que he visto más del 80% de las playas, pude comprobar que la arena y el mar hacían unas formas que me recordaban en cierto modo, a mis pinturas. Me sorprendió de tal modo que me puse a “jugar” con la arena. Vi como las olas del mar  hacían y desacían maravillosas imágenes, algo realmente increíble. Descubrí que poniendo algo de mi parte y junto con el mar, la arena y el azar, se producían unas obras efímeras que debía de capturarlas con mucha rapidez porque la duración de la mismas era de segundos y además jamás se volverían a repetir. Así me puse a capturarlas fotográficamente. El resultado unas mil fotos de las cuales más de trescientas son fantásticas, verdaderas obras de arte."

GALERIA VIRTUAL

Esta colección de obras de arte ya ha visto su presentación en sociedad en Italia, en Napoles, en el museo de Arte Contemporáneo CAM Casoria y con bastante éxito. Las más de 20 fotos aquí expuestas son el fruto de una primera selección del millar de instantáneas que aproximadamente engloban el proyecto de Mastuset, "Epifanía". Las fotos, realizadas en una playa de Nueva Zelanda, son movimiento pero, sobre todo, son una muestra de la inmanencia divina y de su manifestación. Mastuset se presenta a sí mismo a través de esta obra con una rotundidad humilde que se plasma en obras que toman la apariencia de una pintura abstracta y que son el resultado de la entrega en el proceso de fotografiar el instante dibujado en la arena. Las obras vibran con energía al tiempo que representan el sonido ordenado, armonioso, capaz de evocar la perfección de la creación, su riqueza infinita de posibilidades, de transformaciones aparentemente aleatorias y caóticas y, sin embargo, perfectas en su diseño. Representaciones que se revelan como un desgarro en el tejido de la verdad. Por su propia naturaleza, las fascinantes imágenes resultantes de este trabajo son efímeras en su origen y destinadas a desaparecer tan rápidamente como se revelaron a sí mismas. Esta obra incide en la conciencia de que todo lo que nos rodea, incluidos nosotros mismos, es parte de una voluntad divina, o inteligencia cósmica, que se manifiesta sólo ante los ojos de los que pueden ver, y que en este caso resulta ser el fruto de la combinación mágica de la arena junto con la brisa y el mar. La acción del artista catalán que podría pensarse como la persecución con paciencia y fe ciega de la apertura y cierre repentino de la puerta hacia el infinito no se traduce, sin embargo, en piezas mecánicas y estructuradas, sino en obras no figurativas capaces de expresar la idea de perfección, armonía y equilibrio inherentes a la creación misma. Cada una de las fotografías es diferente y única, como el movimiento que las generó y es así como el artista quiere que se conciban, evitando la réplica o difusión en series de estos instantes, y ofreciendo cada una de sus obras como si se tratara de una pintura original. Una originalidad que el artista ha vivido de manera casi sagrada al entregarse a este proceso creativo con humildad y tratando cada instante del proceso como si de un diálogo con Dios se tratara. Tal vez a Dios no le gusta jugar al ajedrez como escribió Einstein, pero seguro que le gusta jugar con la arena.

martes, 14 de junio de 2016

KANDINSKY, CREADOR DEL ARTE ABSTRACTO.

Sabido es que la Matemática y la Física, entre otras artes, la música también lo fué, fueron muy importantes en la obra de Kandinsky y en general en los círculos de la Bauhaus. Pero, ¿sabíais cómo reaccionó cuando Rutherford postuló su teoría del átomo? A groso modo,  se produce la constatación de que lo que durante siglos se creyó estable e indivisible se convierte en alterable. El nuevo modelo atómico supone un cambio de paradigma. No es el único factor pero sí uno de los concluyentes. El átomo era sinónimo de lo sólido, lo seguro, lo estable. Era la composición estructurada del todo y cada una de las cosas. Pero el descubrimiento del electrón (la división del átomo) pone en tela de juicio no sólo muchas de las teorías científicas sino también de las filosóficas. Esto hacen que a Kandinsky se le tambalee el mundo bajo los pies y que su confianza en la ciencia se debilite. He aquí una cita clave y que será recurrente: "…la división del átomo. En mi alma, la desintegración del átomo era lo mismo que la desintegración del mundo entero (aquello resonó como la destrucción súbita). De pronto caían los muros más sólidos. Todo resultaba inseguro, vacilante, blando. No me habría asombrado ver una piedra fundirse en el aire frente a mí y hacerse invisible. Me parecía que la ciencia había sido aniquilada: sus fundamentos no eran más que una ilusión, un error de los científicos que no construían, rodeados de un nimbo, su edificio divino con mano segura y piedra a piedra, sino que buscaban las verdades a tientas en la oscuridad y confundían una cosa por otra." Sorprendente ¿verdad?




En la escuela Bauhaus Weimar en 1922. Kandinsky lleva unas semanas como profesor de pintura mural. Un alumno, algo confundido con el arte abstracto, ha ido a ver a Kandinsky. El relato lo cuenta Lothar Schreyer en su libro Erinnerungen an Sturm und Bauhaus (1956): "Señor Schreyer tengo que contarle lo que ha pasado. Usted sabe que tengo ciertas dificultades con la pintura no figurativa. Cuando designaron a Kandinsky y él expuso sus cuadros en la Bauhaus, yo estaba tan horrorizado que vine a usted para pedirle consejo. ¿Es esto realmente pintura? Usted lo llamó, incluso, pintura absoluta. ¿A dónde vamos a parar? Primero se abstrae el objeto. Luego se elimina el objeto del todo. Sólo quedan manchas de color. Luego se abstraen las manchas de color a figuras geométricas. Lo único que queda es eliminarlas a ellas también. Y al final, la pintura absoluta termina necesariamente en la nada. Usted me dijo entonces que hablara directamente con Kandinsky. He estado un par de semanas dándole vueltas. Pero hoy, ahora mismo, acabo de hablar con Kandinsky. Me he preparado a conciencia. Primero he pintado un cuadro, con témpera porque tenía que secar rápido, sobre una cartulina de 44x44 cm, es decir, el famoso número 4 del que Kandinsky y usted cuentan maravillas por ser el número místico de la Tierra. Y el 4 multiplicado por 11, el 11 como símbolo del renacer. Y además, la forma cuadrada como forma simbólica de la Tierra. Señor Schreyer, ¡esto que hacemos en la Bauhaus con los símbolos es una auténtica tontería!" "¡Cuidado, cuidado!", respondí yo. "A menudo parecen tonterías cosas que no se entienden" "Vale, vale, señor Schreyer. Kandinsky me ha dicho lo mismo hace media hora. Pero le cuento sobre mi cuadro. He pintado la cartulina de blanco, completamente de blanco. Así se la llevé a Kandinsky, y le dije cortés: Maestro Kandinsky, por fin he conseguido crear en términos de pintura absoluta un cuadro de la Nada absoluta”. Yo solté una carcajada. "¡Qué chiste tan bueno!" "¡No, no! Yo lo decía muy en serio. Kandinsky también se tomó mi cuadro muy en serio. Lo colocó delante de nosotros y dijo: Las medidas del cuadro están bien. Hablan de lo terrenal. El color terrenal es el rojo. ¿Por qué ha escogido usted el color blanco? Yo contesté: porque la superficie blanca representa la Nada. La Nada es mucho, dijo Kandinsky. De la Nada creó Dios el mundo. Y nosotros queremos utilizar un poco esa fuerza creadora y crear de la Nada un pequeño mundo. Entonces cogió pintura y un pincel y puso sobre la superficie blanca una mancha roja, una amarilla, una azul y dejó alrededor una sombra verde clara. Y de repente, allí había un cuadro, un cuadro de verdad, un cuadro espléndido. ¡Eso es maravilloso!, exclamé. Todo depende de la pureza y del orden, dijo Kandinsky objetivo y amable, dejó el pincel a un lado y me dio el cuadro" "¿Y dónde está el cuadro?", pregunté rápidamente. "¿El cuadro? Yo me sentía muy raro allí, con un pequeño y maravilloso cuadro de Kandinsky. Así que se lo regalé. Él lo aceptó con una sonrisa, como cuando un abuelo agradece a su nieto un regalo de cumpleaños."

jueves, 19 de mayo de 2016

NEOEXPRESIONISMO

Este movimiento surge en Alemania a finales de los años sesenta y principio de los setenta, pero adquiere su consolidación en la década posterior.
Lejos de las improntas que el Minimal Art había impuesto junto con otras corrientes de orden abstracto, todas las cuales valoran el concepto de la obra en detrimento de cualquier sentido de espontaneidad, el neoexpresionismo se propone retomar la figuración desde su tratamiento violento y primitivo, determinado por la pincelada y el uso de colores contrastantes, aunque conservando la disposición tradicional de la composición. Son varios los artistas del expresionismo que sirven de guía a los neoexpresionistas: Máx Beckmann, James Ensor,, Edvard Munch. Sin embargo, los Die Neue Tilden (Nuevos Salvajes), denominados así por Wolfgang Becker, poseen frente a los creadores vanguardistas un carácter aún más libre.
Crearon obras de gran formato, abordaron temáticas que podríamos calificar como descarnadas, a veces de índole sexual (el cuerpo humano está muy presente), y se sirvieron de técnicas burdas o agresivas. Aunque el recuerdo del Expresionismo no se perdió tras 1945, sí se considera que el Neoexpresionismo fue el primer movimiento de posguerra en abordar sin ambages la historia alemana, época nazi incluida. Su duración fue inversamente proporcional a su popularidad.
En Alemania, país donde se originó esta tendencia, destaca el trabajo de Georg Baselitz, Jorg Immendorff, Anselm Kiefer o A. R. Penck mientras que Sandro Chia y Francesco Clemente representan las figuras italianas más internacionales, en relación con la . Entre los mejores representantes americanos del neoexpresionismo se encuentran David Salle y Julian Schnabel, aunque hubo una vertiente muy particular, cargada de humor e ironía, representada por Keith Haring y Jean-Michel Basquiat.
Influido por Rembrandt, Van Gogh y El Expresionismo, Penck diseñó representaciones fantasmagóricas e irónicas de brillante coloración y figuras grotescamente distorsionadas que nos hablan de un idioma pictográfico en parte prehistórico y arquetípico, en parte de naturaleza tecnológica. Incorporó referencias autobiográficas y trató de alcanzar, a través de sus símbolos, cierta simbiosis entre lo racional y lo irracional.
Por su parte, Baselitz tras proclamar a comienzos de los sesenta el advenimiento del “realismo patético”, realizó pinturas salvajes de estilo semirrealista expresivo, provocativas y a veces obscenas, piezas pintadas como protesta contra una abstracción imperante durante los cincuenta que, a su juicio, se había vuelto estéril y académica. Sus trabajos mantenían el tema como elemento estructural y satirizaban el orgullo y el puritanismo de los alemanes del “milagro económico”.
Más tarde se alejaría de esos primeros cuadros explosivos y comenzó a poner sus paisajes y figuras boca abajo.
Immendorf organizó actividades artísticas con Penck y buscó ir más allá de la unidimensionalidad e ideología iazquierdista de sus primeras obras neoprimitivas, sin perder fuerza polémica y compromiso crítico con la historia alemana. Combinó la narración de experiencias personales con alusiones a hechos históricos y dio cabida, en el marco de su estilo gráfico, a la exageración grotesca.
Kiefer también abordó la historia alemana reciente, entendiéndola arraigada en el mito. En 1970 inició una serie de paisajes heroicos y de obras de temas simbólicos, seguidas de estudios dedicados a Wagner, los nibelungos y Parsifal, con imaginería de un convincente patetismo. Sus telas evocan los nexos entre lo positivo y lo negativo, el bien y el mal, y están abiertas a múltiples interpretaciones. De textura densa y ejecutadas con combinaciones poco convencionales de materiales, son fruto de una concepción muy seria y reflexiva de la pintura.