miércoles, 20 de julio de 2016

"EPIFANIA" MASTUSET

“Epifanía” es una serie de fotografías únicas que surgen de la comunión del artista Mastuset con  la naturaleza salvaje de Nueva Zelanda, el siempre poderoso mar, la fuerza del viento y una arena muy especial de una de sus numerosas playas. Las obras son únicas, sin copias ni series, con certificado de autenticidad firmado por el autor. Aquí os presentamos una colección de 22 fotografías en 3 tamaños, 10 obras de 40x60, otras 8 de 70x100 y 4 más de 92x140. Todas ellas montadas a capricho por el propio artista en metacrilato y con bastidor de aluminio. Un lujo que mucha gente querrá poseer.

El artista nos lo narra así: “En una playa de New Zealand, sólo en una y te garantizo que he visto más del 80% de las playas, pude comprobar que la arena y el mar hacían unas formas que me recordaban en cierto modo, a mis pinturas. Me sorprendió de tal modo que me puse a “jugar” con la arena. Vi como las olas del mar  hacían y desacían maravillosas imágenes, algo realmente increíble. Descubrí que poniendo algo de mi parte y junto con el mar, la arena y el azar, se producían unas obras efímeras que debía de capturarlas con mucha rapidez porque la duración de la mismas era de segundos y además jamás se volverían a repetir. Así me puse a capturarlas fotográficamente. El resultado unas mil fotos de las cuales más de trescientas son fantásticas, verdaderas obras de arte."

GALERIA VIRTUAL

Esta colección de obras de arte ya ha visto su presentación en sociedad en Italia, en Napoles, en el museo de Arte Contemporáneo CAM Casoria y con bastante éxito. Las más de 20 fotos aquí expuestas son el fruto de una primera selección del millar de instantáneas que aproximadamente engloban el proyecto de Mastuset, "Epifanía". Las fotos, realizadas en una playa de Nueva Zelanda, son movimiento pero, sobre todo, son una muestra de la inmanencia divina y de su manifestación. Mastuset se presenta a sí mismo a través de esta obra con una rotundidad humilde que se plasma en obras que toman la apariencia de una pintura abstracta y que son el resultado de la entrega en el proceso de fotografiar el instante dibujado en la arena. Las obras vibran con energía al tiempo que representan el sonido ordenado, armonioso, capaz de evocar la perfección de la creación, su riqueza infinita de posibilidades, de transformaciones aparentemente aleatorias y caóticas y, sin embargo, perfectas en su diseño. Representaciones que se revelan como un desgarro en el tejido de la verdad. Por su propia naturaleza, las fascinantes imágenes resultantes de este trabajo son efímeras en su origen y destinadas a desaparecer tan rápidamente como se revelaron a sí mismas. Esta obra incide en la conciencia de que todo lo que nos rodea, incluidos nosotros mismos, es parte de una voluntad divina, o inteligencia cósmica, que se manifiesta sólo ante los ojos de los que pueden ver, y que en este caso resulta ser el fruto de la combinación mágica de la arena junto con la brisa y el mar. La acción del artista catalán que podría pensarse como la persecución con paciencia y fe ciega de la apertura y cierre repentino de la puerta hacia el infinito no se traduce, sin embargo, en piezas mecánicas y estructuradas, sino en obras no figurativas capaces de expresar la idea de perfección, armonía y equilibrio inherentes a la creación misma. Cada una de las fotografías es diferente y única, como el movimiento que las generó y es así como el artista quiere que se conciban, evitando la réplica o difusión en series de estos instantes, y ofreciendo cada una de sus obras como si se tratara de una pintura original. Una originalidad que el artista ha vivido de manera casi sagrada al entregarse a este proceso creativo con humildad y tratando cada instante del proceso como si de un diálogo con Dios se tratara. Tal vez a Dios no le gusta jugar al ajedrez como escribió Einstein, pero seguro que le gusta jugar con la arena.